De la cálida saliva
que ella dejo de producir,
pude degustar el azul
tiznado por la hiel,
empapado por miles de sonidos,
gritos agudos que se clavan
y se astillan sobre verde vacío.
El monstruo salivó sobre ella
y sobre ella otra vez.
Y ella sobre si, sangre natural
Gritó bajo el líquido
ese que agua no es.
Y ella sobre si, flujo visceral
gritó hasta cuando el filo
llegaba hasta el umbral.
Cítrico y punzante, sin pensar
deja huellas en el intento
y su alma ahogada en el platino
y la aguja de este material.
Se clavan en mi lengua, vos niña
y este puñal, sin más y él mismo,
mi puñal... tu monstruo,
tu demonio, tu aliento y su color.
Él, esta vez se hundió en su sequedad
y el libido dorado, agrio
y los años solitarios y el sexo
y la verdad
Roza con sus garras y ella suspira
sensaciones, emociones, secreciones
Roza como el oro el cauce y recorre
pretensiones, ilusiones, sensaciones...
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