jueves, 27 de diciembre de 2007

la orquídea octogenaria y lo eterno


Sube el pedestal, tinte carmín, la orquídea octogenaria.
Incrustada en la roca como uñas en la carne,
el baño de luz, espesa y dulce, néctar y desolada
brilla dentro de sí y explora el espacio, lo biótico.
Se proyecta hacia fuera y cromática, ostentosa,
pero la espina de rosa punza sobre el dedo que indica.

Estática y paciente, dispone del tiempo, o no
cual roca en un desierto yace y muere en vida.
Rompe fronteras, el sonido y artera la vida,
se deja, se eleva, muta y nace de nuevo.
La brisa peina sus extremidades, zigomorfa las luce,
deleita y aclama, la vida, lo vivo y la angustia
y la espina de rosa que punza sobre el dedo que indica.

Solitaria se deja acurrucar, el viento arrecia y Eolo
la observa, la admira, la ataca y la espera.
Fluye el mecanismo, lo nuevo nace en lo viejo,
La herencia se pierde, hermafrodita se anula y corre
desesperada, busca ayuda, el llanto y socorro,
y mira hacia el cielo, en el acto, in fraganti,
a la espina de rosa que punza sobre el dedo que indica

La muerte la escupe, la provoca y la ignora,
avanza la maleza, la acerca al otro lado,
vasta tierra y ciénaga de azufres rojizos y hedores cortantes
La muerte la escupe y sobre su mano plantea el ocaso
Nadie presente, Nadie omnisciente, ni testigo, ni ausente
ni la espina de rosa que punza sobre el dedo que indica

1 comentario:

Nagui dijo...

zigomorfa: que tiene un solo punto de simetria.

Eolo: dios del viento.

hermafrodita: que posee ambos sexos